Nº 1683 lunes 17 de abril de 2017
DESTACADO

La huida que no cesa de los mejores
profesionales del BBVA


Ignacio Sánchez-Asiaín es hijo de José Ángel, uno de los grandes personajes, junto a Pedro de Toledo, que impulsaron la banca moderna. No deja de tener relevancia que haya sido el Popular quien lo fichara como
consejero delegado en el momento más crítico de su historia.


■ N. L.

El nombramiento de Ignacio Sánchez- Asiaín como consejero delegado del Banco Popular es un caso
más de la alta valoración del mercado financiero con los hombres procedentes del BBVA y del rechazo
que provoca su actual presidente Francisco González (FG).

Ignacio Sánchez-Asiaín fue miembro del Comité de Dirección del BBVA desde el 2001 al 2007 y había
ocupado en la entidad distintos cargos de alta responsabilidad. Su apellido representaba una referencia histórica siendo su padre, José Ángel, fallecido el pasado mes de diciembre, uno de los grandes personajes que impulsaron la banca moderna; un teórico de las fusiones.

No deja de tener relevancia que haya sido el Popular la entidad que reclutara a Ignacio con unanimidad
de los consejeros y el aplauso general, a un personaje con tan prestigiosos apellidos, para asumir la alta responsabilidad de consejero delegado en el momento más crítico de la historia del Banco Popular.

Es Sanchez-Asiaín, hijo, uno más en el éxodo de grandes profesionales que huyen o huyeron del
BBVA de FG, un banco que había sido escuela de grandes bancarios y que abandonan una entidad desnortada, sin más estrategia que una retórica orientación digital que ni el mismo FG entiende. Asimismo, el Popular ha nombrado a Vitalino Nafría Aznar como consejero independiente cuya carrera profesional se ha desa rrollado, principalmente, en altos puestos del BBVA incluido el cargo de consejero de Telefónica en representación de este banco.

Huyen de un banco desnortado
La huida comenzó con José Ignacio Goirigolzarri, el actual presidente de Bankia, que no toleraba el despotismo no ilustrado de FG. Goiri se llevó a Bankia a gente de primera del BBVA como José Sevilla Alvarez, a quien situó como consejero delegado de aquella entidad, así como a Antonio Ortega para el cargo de director general de Personas, Medios y Tecnología. Tras despedir FG al consejero delegado, Ángel Cano, tras pagarle 40 millones de euros a cargo de los accionistas, se gastó otros 35 millones de euros, también de los accionistas, para despedir a Ignacio Deschamps, responsable de América Latina; a Juan Ignacio Apoita, director de Recursos Humanos; a Ramón Monell, responsable de Tecnología; a Manuel Castro, de Riesgo Global, y a Ignacio Moliner, director general de Comunicación Corporativa. El éxodo no para. Hoy hay personas procedentes del BBVA en casi todos los bancos.

La tecnoestructura del BBVA, sus mandos intermedios y los más veteranos añoran los buenos tiempos del banco cuyos integrantes de origen, el Bilbao y el Vizcaya, con José Ángel Sánchez Asiaín y Pedro de Toledo, respectivamente al frente, eran la vanguardia del sector. Hasta que llegó a la vicepresidencia del gabinete de Aznar Rodrigo Rato, que colocó al frente del banco fusionado a Francisco González sin la menor experiencia bancaria para beneficio mutuo, del agente de Bolsa
y del político, y perjuicio de los accionistas.

 

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